El día se encuentra nublado. Y bajo todo este mantel blanco nos encontramos escondidos los asesinos más destructores que la vida misma a visto jamás. Pensamos en hacer el mismo trayecto que las nubes, persiguiéndolas e imitándolas, creyendo que volamos como ellas. Sin embargo, nunca tendremos lo que ellas, la plena libertad. La libertad de moverse a su antojo, la libertad de crecer como quieren, la libertad de desaparecer... Nunca.